jueves, 12 de julio de 2012

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Alas...

- Dale Martina! Vamos que se nos hace tarde para el jardin, y despues te quejas que no te gusta llegar ultima. Le decia su mama.
Martina iba dando saltitos entre los charcos de agua. Era un dia de invierno, frio.
De repente unos rayos de sol se asomaron entre las nubes y Martina vio su sombra reflejada en la vereda. Algo le llamo la atencion enormemente, en su sombra se veia como si tuviese un par de alas. Si alas! Como las de las hadas. Penso que era la mochila, pero al levantar la mirada vio que la llevaba su mama.
El sol se nublo, y ella siguio saltando.
La imagen de las alas todavia seguia en su cabeza cuando llego al jardin. Mama le dio un  beso y le dijo: - Portate bien, te quiero mucho, despues te vengo a buscar. Ella le respondio un distraido: - Ok mami, yo tambien te quiero mucho.
El dia transcurrio como de costumbre en el jardin de infantes, entre recortar y pegar, cantar, merendar, jugar a la mama, aunque cada tanto Martina se quedaba pensativa.
Llego la hora de ir a casa.
En el camino iba callada, su mama le preguntaba cosas a las que ella respondia con cortas sentencias y desinteresadamente.
Llego a casa y se fue derecho a la hamaca que colgaba del ciruelo. Empezo a balancearse mirando las nubes, deseando que el sol se asome de nuevo. Paso un rato, y como si el sol hubiese escuchado su deseo, unos radiantes rayos iluminaron el patio.
Martina adoraba la sensacion del sol en su cara. Con los ojos cerrados empezo a balancearse mas alto y mas alto, abrio sus ojos y miro directamente al suelo, a la proyeccion de su sombra, y ahi estaban de nuevo. Alas. Unas hermosas alas que parecian moverse con el viento, esto le parecio extraño ya que no corria viento. Presto mas atencion y noto que las alas se movian cuando ella balanceaba su cuerpo. Freno la hamaca de repente y se bajo, pensando que todo ese movimiento la habia mareado. Miro de reojo su sombra y las alas estaban todavia alli.
Talvez Mama tenia razon y no deberia ver tanto Las Cronicas de Narnia.
Camino hasta la planta de jazmin y se dio vuelta de repente. Tenia una sensacion como que algo estaba detras de ella. Y fue ahi cuando las vio, transparentes, con brillo de rocio. Eran de verdad!
Una enorme sonrisa surco su cara y sus alas se movieron suavemente, desplegandose en todo su esplendor. Puso cara triste y sus alas se contrajeron. Movio sus brazos y ellas se movieron tambien, en un suave aleteo.
- Martina, la merienda esta lista. Entra asi te lavas las manos. La llamo su Mama.
Corrio a lavarse las manos, toda esa emocion le habia despertado mucho hambre.
Se sento a la mesa y mientras Mama le servia la chocolatada ella de reojo miraba sus alas. Y guiñaba un ojo y el ala del mismo lado se movia, guiñaba el otro y sucedia lo mismo con la otra ala.
- Que callada estas hija! Exclamo su mama.
- Mama, te pueden crecer alas? Pregunto Martina. No como respuesta a la exclamacion de su mama, sino mas bien como un pensamiento en voz alta.
- No hija. Las aves y algunos animales tienen alas, pero nunca escuche de alas en humanos.
- Y si un dia descubrieras que tenes alas? pregunto Martina mientras bebia su chocolatada.
- Mmmm seria interesante, no se hija. Talvez deberiamos preguntarle a tu abuela, que ella sabe de esas cosas.
- Ok mama, cuando puedas mandale un mensaje o decile que me llame que tengo que hablar con ella.
Martina termino su merienda y se fue a su cuarto a jugar con las muñecas, no se olvido de sus alas, cada tanto las miraba y ellas seguian alli.
Se tiro de espaldas en la cama y de un salto se levanto. Miro sus alas. Por un momento creyo que las habia aplastado, feliz descubrio que no.
Hay ciertas cosas que los niños, a diferencia de los adultos, pueden aceptar sin muchas vueltas.
Las alas de Martina eran una de ellas.


                                                     

6 comentarios:

Virginia Prieto dijo...

doy gracias por cada ala que crece en cada chico... precioso cuento pau :)

Ana Paula Andrada dijo...

Gracias Vir!!! Mi abuela fue la que me mostro mis alas, esta es mi manera de mostrarle las suyas a Marti. Los tiempos cambian y la tecnologia nos permite ciertas cosas inpensadas tiempos atras. Besotes, gracias por estar siempre, a cada paso :)

censurasigloXXI dijo...

Muy bonito, sobre todo porque abarca tres generaciones; cuando crezca le dará el valor que se merece, estoy segura.

Un beso y enhorabuena, sigue con el blog.

Ana Paula Andrada dijo...

Gracias y bienvenida CensurasigloXXI!!

Mary dijo...

Jodr Pau me encantan tus cuentos

Ana Paula Andrada dijo...

Gracias Mary!!!! Creo que nos conocemos de largo tiempo atras vos y yo ;)

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Martina

Martina
No pude ver tus primeros pasos, ni escuchar tu primera palabra, no pude estar tu primer dia de jardin de infantes. Pero si puedo darte alas para volar, y asi encontrarnos de vez en cuando en algun que otro lugar. La abuela Pau
No olvides mencionarme si me copias ;). Con la tecnología de Blogger.